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enero 2023: people pleasing 🦄

publishedabout 1 month ago
7 min read

Si querés poner una canción de fondo mientras leés este newsletter, te recomiendo People Pleaser de Cat Burns​

¡Hola! ¿Cómo estás? ¡Feliz año nuevo! ¿Cómo despediste el 2022 y recibiste el 2023? Por acá muy bien, cerrando un año intenso pero maravilloso. Me parece una locura total pensar que en enero de este año estaba en Madrid grabando el curso de Passion Projects para Domestika, siento que fue hace mil años y a la vez pareciera que pasó ayer. No tiene mucho sentido esto que digo, pero… ¿No te pasa? El tiempo pasa rapidísimo y a la vez suceden tantas cosas que algo que pasó hace 11 meses parece haber sido en otra vida. Arranqué el año grabando ese curso y lo cierro habiendo publicado mi primer libro y (🤫esto es un secreto entre vos y yo) planeando el próximo curso para la misma plataforma. ¡Y con Argentina ganando la copa del mundo! Qué año, che.

Hablando de eso, hice un video contando cómo me sentí como migrante viviendo mi primer mundial en el exterior, y tuvo más impacto del que hubiera esperado. En este momento, a 11 días de publicado, lleva casi 80mil reproducciones. Y, si bien la mayoría de los comentarios son mensajes hermosos de otras personas que se sintieron identificadas con mi perspectiva, algunos también son bastante chotos.

Me imaginé que podría pasar esto cuando lo subí, porque al crear ese video estaba contando algo muy personal que a algunas personas podría no gustarle, lo cual me dejaba en una postura bastante vulnerable. Nunca es fácil o copado recibir shade por internet, pero yo siempre intento tomarlo como un ejercicio: si querés contarle al mundo quién sos, cómo pensás y qué hacés, tenés que aprender que es imposible gustarle a todos. Es la única forma de exponerse.

En un libro que te voy a recomendar más abajo leí que “libertad es que haya gente a la que no le gustes”, y me resulta muy sano pensarlo así. Si hay gente a la que no le gustás, eso es una prueba no solo de que estás haciendo algo, sino también de que estás ejerciendo tu libertad, que estás viviendo de acuerdo a tus propios principios. Ale en la Baum siempre nos dice que “no podés gustarle a todo el mundo, no sos pizza” y menos mal que no sos pizza, porque serías harina, agua y queso. Es mucho más interesante ser un humano con ideas, opiniones y una perspectiva única de la vida que a veces no va a coincidir con la de otras personas, lo cual es normal, es sano y está perfectamente bien.

Y sí, quizás mostrándote al mundo algún día te cruces con haters. ¡Me pasó y me pasa! Pero en esos casos creo que lo más inteligente es ejercer la compasión: si esa persona, que está en todo su derecho de no gustar de lo que hago, siente la imperiosa necesidad de vomitarlo de mala manera, algo malo le debe estar pasando (la gente no vomita cuando se siente bien). Le deseo que se mejore y sigo con lo mío. Como dijo Elizabeth Gilbert: “reconocer que la reacción de los demás no nos pertenece es la única forma sana de crear”.

Pero es un ejercicio difícil, soy consciente. Sobre todo para quienes somos people pleasers, que el querer agradarle a los demás es una característica muy arraigada en las bases más profundas de nuestro ser. Yo creo que lo traigo conmigo de chiquita, en gran parte porque siempre fui catalogada por todos los adultos como “la buena”, “la que le va bien en el colegio”, “la que nunca causa problemas”, y eso me hizo crecer con mucho miedo a confrontar, a caer mal, a hacer algo que a otra persona pueda resultarle no agradable. De chica era sacarme las mejores notas y portarme extra bien, de grande fue evitar contradecir a la gente o temer que me critique un X en redes sociales. Hace años estoy trabajando en identificar cuando estoy a punto de hacer algo o dejar de hacer algo por miedo a disgustar o por culpa y creo que fui mejorando bastante, aunque me queda mucho trabajo por delante. El ejercicio que intento hacer cuando me siento así es identificar el sentimiento y aguantar con mucha fuerza el impulso de actuar guiada por él. Si resisto, la experiencia siempre tiende a demostrarme que mi proyección de lo que iba a suceder si hacía/no hacía tal cosa, estaba muy distorsionada. Que nadie va a odiarme por no hacer exactamente lo que ellos quieren, y que si lo hacen no valen la pena en primer lugar. ¡Pero qué laburo, viejo!

En esta entrega te voy a compartir algunas cositas que creo que pueden resultarte interesantes si, como yo, querés seguir entrenando (o empezar a entrenar, mejor tarde que nunca) tu capacidad de identificar tus propios deseos y tu resiliencia para bancártela cuando no coincidan con los de los demás. ¿Arrancamos?

Una charla TED

Salma Hindy es mujer, ingeniera, comediante y musulmana. En su charla “Why People Pleasing is Hurting You” explora cómo la complejidad de buscar nuestro propio camino nos puede ayudar a crecer y vivir más felices. En un momento, Salma propone un ejercicio que me pareció interesante: imaginate en 20 o 30 años en el futuro, teniendo una conversación con tus hijos. Uno de ellos te pregunta: “Ma/pa, ¿Por qué no cumpliste tu sueño de X?”. ¿Alguna de las excusas que se te vienen a la mente ahora para no hacer lo que querés te parece que serían válidas en tantos años? Porque no quería defraudar a mis padres, porque no estaba bien visto, porque tenía miedo de que me critiquen… Generalmente no tienen ningún sentido a largo plazo, son solo justificaciones para seguir actuando desde el temor. Porque actuar a partir de una búsqueda de agradar viene, en el fondo, de un profundo temor. ¿Por qué vivir guiada por el miedo cuando te puede guiar tu propia intención? Encontrás la charla completa (en inglés) acá.

Una guĂ­a ilustrada

The People-Pleaser’s Guide to Pleasing People es una guía que aborda algunas de las cuestiones que estuvimos charlando en esta entrega a través de pequeñas historietas. Me sentí basta(aaaaaaa)nte identificada con muchas, si querés podés verlas todas acá a ver si resuenan con vos también.

Una cumbia

Te juro, una cumbia. No soy fan del género pero la letra de esta canción de Rozalén me pareció on point para esta entrega:

"Y si no me sale del corazĂłn,

voy a aprender a decir que no.

Quien bien me quiere lo va a comprender,

yo no nací solo pa’complacer.

Y si no me sale del corazĂłn,

voy a aprender a decir que no.

Si quiero mejorar el mundo,

primero voy a mimarme yo."

¡Arriba ese himno anti people pleasing, carajo!

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Un consejo

Si alguien te pide un favor o si sentís ese fueguito people pleaser a punto de ofrecerse para hacer algo que en el fondo no quiere, date unos minutos antes de responder. Estás en tu derecho de decir “dejame pensarlo un poco y te contesto” o directamente, si se trata de un mail o un WhatsApp, tardar en dar una respuesta. Al menos a mí esa distancia emocional me ayuda mucho a pensar con claridad, tomando decisiones desde mi verdad. Muchas veces, ese espacio es el que hace la diferencia entre hacer las cosas por convicción y hacerlas por obligación.

Un libro

Hace un tiempito en La Baum leímos y debatimos “Atrévete a no gustar”, un libro de Ichiro Kishimi y Fumitake Koga. Los autores mencionan una idea que me parece muy linda: tener como guía el concepto “estoy aportándole algo a alguien”. Si sos ilustradora, quizás con tus ilustraciones estés haciendo que otra gente se sienta menos sola. Si escribís ficción, puede que tus novelas acompañen a otras personas en momentos difíciles. Incluso cuando no se trata de arte, como es el caso de este newsletter, cada mail que recibo de mis lectores diciendo que les hace bien leerme es para mí una reafirmación de que a alguien le aporta algo lindo esto que estoy haciendo. ¿Qué importa, entonces, si no a todo el universo le gusta? Le estoy aportando algo positivo a alguien, y esa es más que suficiente razón para seguir haciéndolo. (Psst, si sos parte de La Baum acordate de que tenemos podcasts de todos los debates, así que si leés el libro después podés ir a escuchar otras perspectivas ❣️)

Una pregunta

Si te genera ansiedad hacer algo por temor a no gustar, preguntate: ¿Qué es lo peor que puede pasar al no gustarle a esa persona? ¿Cuál es mi miedo realmente? Generalmente, la respuesta no es más que un morentoncito en el ego. Muchas veces, solo tenemos miedo de no ser los mejores, los más lindos, los más cancheros, los más inteligentes… ¿Qué boludez, al final de cuentas, no?

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Durante enero en La Baumhaus 🏡 vamos a trabajar en una misión que busca hacer contrapeso a nuestras tendencias de people pleasers. Además, vamos a leer y debatir Find your artistic voice, una guía de Lisa Congdon para descubrir nuestra identidad creativa que creo que puede ser un buen antídoto para nuestra necesidad de agradarle a todo el mundo; porque al encontrar tu voz, saber quién sos, cuáles son tus valores y cómo los representás, es más fácil pararte firme sobre lo que vos querés y no dejarte llevar tanto por lo que quiere el entorno.

Si querés ser parte de nuestra comunidad ya no importa si te sumás a principio de mes o después: si resuena, podés sumarte apenas leas esto 🦊 Es por aca: Ir a La Baumhaus ​

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¡Eso es todo por este mes!

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Si querés recomendar este news, adelante y gracias.

Y si querés que el mundo sepa quién sos y las cosas lindas que hacés, acordate de que no le vas a gustar a todos (y que está perfecto que así sea)

Gracias por estar del otro lado, significa un montón. ¡Nos leemos el mes que viene!